16.3.12

mi 9

Bellos como el agua cristalina, salen de mi también peces ahogados.
Pretendo reencauzarlos, pero su voluntad se dirige a la tierra.
Ya no quieren bucear, estos peces,
me dicen que me arrastre, que me arrastre.

Pero tu siempre les disparas, en la cabeza a esos peces,
por ellos te amo, también.
Y existe otro aquél al que debo darle muerte,
sea ello por la sombra de mi luz

y a tientas y a gatas, le hago paff. Y muere.