Una boya olvidada
en medio del mar
sin referencia,
norte o sur.
Perla de agua.
Soy el mismo
que se pulverizó los ojos
mirándote de frente en mí cama
deseando que tu miedo mermara
que tu corazón se abriera al mío
Pero las palabras, tan tramposas
podrían deleitarme todo el día
con la ilusión de la ilusión recíproca
que parte en partes
que Parten
las cartas
El tarot de mis nubes
Tu boca durmiente
Tu sexo divino
El río nos esperó inútilmente
Las promesas fueron un manifiesto
Los días pasan
Y el olvido es manifiesto.
El que desea pierde en este mundo.
Antes tenía claridad
Ahora no, pero tengo un rumbo
Me guía mí cuerpo y mí corazón.
Esto aunque no parezca es una carta
De amor.
Los días deshojan la flor de mí deseo
Quedo así adentro
sosteniendo el bastón de mí ciego.
Del cueste lo que le cueste
al dolor, escurrirse.
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