Hoy que todo es como un glaciar derritiendo
viaja a 200 por hora
la melancolía,
y el despertar es tedioso
como una puerta de acero.
Microplásticos en la savia madre,
son las multitudes,
que evitan tener diferencias,
con la indiferencia del mundo.
De los cuencos de horas, se devoran hasta la arcilla
Tiemblan las letras, esperando nueva vida
en el ritmo punzante, de alguna maquina de escribir
pero encuentran más y más videos y más clips
y menos capas
que atravesar en los cuerpos.
Poca gente cose tonadas.
La gata apoltronada mira atenta a Guido apoltronado
en un mundo apoltronado,
ahora que trabaja y sus sueños,
son propiedad de algún CEO.
Y la poesía de Ana fue perdida
en sus cuadernos de estudiante,
después de que sus ahorros
desaparecían, más rápido
que sus ganas de buscarlas .
Existen aun, grietas en la grieta del mundo
que se pueden llamar esperanza o rebeldía
Las sintetiza bien la niña del vecino
que vende libros en la esquina de su casa.
Los fabrica ella; tapas de cartón y hojas recicladas
con sus dibujos y letras:
Bestiarios, libros de acertijos
y uno especial con ilustraciones y chistes,
que hubiese envidiado Quino,
destruye y recompone el lenguaje.